I. G.

12 KILOS MENOS

 

Si estás leyendo esto, seguramente estés en un momento en el que te sientas perdido, mal contigo mismo y totalmente desconectado de quién eres. Seguramente has llegado aquí buscando la respuesta a si comenzar con Ylenia será la solución a tu problema con el peso, la talla, la comida (llámalo como quieras). Estarás intentando encontrar que alguien te garantice que funcionará o que te diga que ni lo intentes porque esto será una pérdida de tiempo, dinero y un propósito más que no consigues.

 

Si estás leyendo esto, seguramente no conectarás con los mensajes de otros pacientes que lo consiguieron. Te alentarán, sí, pero no te sentirás identificado porque esos casos de éxito son la cima de una montaña que no es la tuya. Y tu cima, ahora mismo, la ves muy lejana. Así que pensarás: “Si otros lo lograron, quizá yo también lo consiga, pero mis horarios son muy complicados, mi genética es otra y mi vida es mucho más especial que las suyas. Lo mío sí que es difícil. Además, qué exagerados, no entiendo tanta exaltación con Ylenia”.

 

Te entiendo perfectamente. Yo estaba así.

 

Porque si estás en ese pozo, un caso de éxito no puede estar más alejado emocionalmente de ti y tú estás viendo el problema desde dentro. Así que voy a intentar contarte cómo estaba yo cuando estaba en un momento similar al tuyo y me encontraba buscando entre estos testimonios lo mismo que buscas tú.

 

En mi caso, siempre he sido una chica delgada, nunca me he puesto a dieta ni he tenido una rutina de deporte (así que esto de empezar a dieta no lo veía muy claro). Así he ido cumpliendo años hasta que, desde hace 6 años, mi trabajo fue más sedentario aún y pasó a estar muy relacionado con la gastronomía. Por trabajo, todo mi día gira alrededor de la comida… Así que llegué a los 41años con 12 kilos más de mi peso recomendado. Antes de la preocupación por los kilos, llegó el encontrarme mal, “inflamada”, me decía yo misma. Incluso llegué a pensar que tenía alguna intolerancia a algunos alimentos (Spoiler: No, no tengo intolerancias, ahora todo me sienta fenomenal. Spoiler 2: La genética y la edad tampoco tenían nada que ver. Ahora peso lo mismo que de los 18 a los 35 años, cuando estaba en mi peso recomendado).

 

Volviendo a los kilos y la estética, yo veía el cambio, claro que lo veía, así que, para no verlo, dejé de mirar. Dejé de reconocerme en el espejo; dejé de gustarme en las fotos; dejé de hacérmelas; dejé de vestir como me gustaba y buscaba ropa que me escondiera; dejé de hacer cosas que siempre me han gustado como ir a la piscina o la playa con amigos; dejé de quererme porque me empecé a hablar mal. Me decía cosas que no le diría a nadie por su aspecto físico, así que me faltaba al respeto como a nadie y sentí como si la relación de mi mente con mi cuerpo fuesen un matrimonio en constante pelea y esas peleas, aunque se diesen en mi intimidad, se asomaban a veces en público, así que creo, nadie me lo dijo, pero yo lo sentía, que mi forma de tratarme a veces era incómoda de ver.

 

Cuando empecé a ver que me trataba así y que en mi relación conmigo cada vez había menos amor, paré y decidí pedir ayuda a Ylenia a la que conocía a través de mi trabajo. No tenía referencias de nadie de mi entorno en sus consultas, así que antes de contactar con ella, escuché su podcast, leí comentarios de otros pacientes y un día di el paso, hablé con ella y le conté algo parecido a lo que estás leyendo ahora. 

 

Empezar este proceso me daba miedo, no por el fracaso, sino porque si no funcionaba, no sabía dónde acudir y me paralizaba la idea de no encontrar el camino a volver a quererme. También, como hablar de dinero siempre me resulta muy incómodo, me daba miedo pensar que no podría comenzarlo porque iba a estar fuera de mi presupuesto y necesitaba saber cuántos meses me iba a llevar esto. Te diré algo: el dinero en salud es el dinero mejor gastado. A mí no solo me ha supuesto una inversión en salud, la sensación de inflamación desapareció en la primera semana, sino que también ha sido un dinero empleado en felicidad. Ha sido la mejor inversión que he hecho en mucho tiempo. 

 

Empecé con Ylenia en septiembre y llegué a su consulta obsesionada con la idea de saber en cuánto tiempo lograría el objetivo que marcamos juntas. Rápidamente me enseñó a interpretar la báscula y a quitarme metas irreales que yo me marcaba (por ejemplo: si la semana pasada bajé 2 kilos, ésta tengo que bajar como mínimo eso o más). El cuerpo no funciona así. Lo cierto es que me entregué desde el primer día a este proceso, a sus pautas y con esa entrega, llegó la tranquilidad de saber que dijera lo que dijera la báscula, yo lo estaba haciendo bien, y si lo hacía bien, funcionaba. Así que la obsesión por los plazos y el tiempo desapareció. 

 

He aprendido muchas cosas en este proceso, también a tener autocontrol con la comida y a meterle a mi cuerpo solo lo que yo quiera, no lo que digan las convenciones sociales, compromisos etc. Y, sobre todo, entendí que la única manera que hay de que esto funcione es entregándote y no perdiendo el foco. Recordándote por qué estás aquí y por qué no quieres volver a lo de antes. 

 

Si has llegado hasta aquí, solo puedo decirte que confíes, que te dejes ayudar por Ylenia y que tú eres la única persona que sabes que te va a acompañar toda tu vida, así que quiérete mucho.

© Ylenia López-Llata

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